Hay territorios que se conocen por sus paisajes, por sus ciudades y por las historias que los habitan. En Baja California, desde finales de los años ochenta, existe también un territorio construido a través del arte. Lo que comenzó como Festival de Otoño y que, a partir de 2002, tomó el nombre de Festival de Octubre, se ha convertido en una de las celebraciones culturales de mayor trayectoria en nuestro estado, llevando música, danza, teatro, literatura, cine, artes visuales y otras expresiones a sus distintas comunidades. Después de 25 ediciones, aquella tradición continúa creciendo y encontrando nuevos espacios para el encuentro, la creación y la reflexión. Este 2026, el XXV Festival de Octubre “Territorios de Paz” recorrerá los siete municipios de Baja California del 1 de octubre al 1 de noviembre, reuniendo artistas y propuestas de distintas regiones de México y del mundo. Porque cuando el arte llega a un territorio, también transforma la manera en que lo miramos, lo habitamos y lo compartimos. El Festival Internacional de Cine del Valle de Guadalupe le invita a descubrir esta celebración y a ser parte de un territorio donde la cultura también construye memoria, encuentro y paz.


El Festival Internacional de Cine del Valle de Guadalupe se complace en invitarle a formar parte de una celebración que, al igual que el cine, encuentra en la memoria y en el territorio una forma de contar quiénes somos. Desde 2007, el Festival de Jazz “Chinto” Mendoza ha construido una historia musical en Baja California, rindiendo homenaje al legado de Jacinto “Chinto” Mendoza, músico, saxofonista, compositor y maestro mexicalense, y reuniendo a generaciones de artistas y públicos alrededor del jazz. En su XIX edición, esta tradición vuelve a recorrer nuestro estado del 18 al 20 de septiembre de 2026, con encuentros en Tijuana, Ensenada y Mexicali. Tres ciudades, tres jornadas y una misma historia que continúa sonando: la de una Baja California que también se cuenta a través de su música. Déjese llevar por el jazz, por la memoria y por el encuentro; porque el territorio también tiene una banda sonora.



